Te acompañamos en los trámites y te resolvemos la vivienda. Esta página explica qué significa eso en la práctica, dónde está nuestro límite y cuánto cuesta — para que puedas compararnos con cualquier otra asesoría antes de decidir.
Por Suelen Miranda · Product Owner de Aterriza España
Brasileña en España. Más de 100 familias han confiado en mí para empezar su nueva vida aquí — la próxima puedes ser tú.
Última actualización: agosto de 2026
Una asesoría de relocation acompaña a una persona o a una familia en la mudanza de país completa, y no solo en la obtención del visado. Eso significa decidir qué vía legal encaja en tu perfil, ordenar la documentación en la secuencia correcta, resolver dónde vas a vivir, dar de alta los suministros de la casa y orientar los primeros pasos administrativos tras la llegada: empadronamiento, cuenta bancaria, seguro de salud, matrícula escolar.
La diferencia con una consultoría de visados está en el alcance, y conviene entenderla bien antes de contratar cualquier servicio. La consultoría de visados termina cuando sale el visado. La asesoría de relocation termina cuando tu vida cotidiana funciona en el país nuevo: cuando tienes dirección, contrato, luz dada de alta, cuenta en el banco y los niños matriculados. Son dos problemas de tamaño muy distinto, y quien contrata pensando en el primero a veces descubre el segundo demasiado tarde.
En Aterriza España el eje del servicio es la vivienda. No por preferencia, sino porque es ahí donde el proceso se atasca de verdad: la persona llega legalmente, con dinero en el banco, y nadie le alquila — sin nómina española, sin NIE definitivo y sin historial de crédito en el país, al propietario le resulta más fácil decir no.
Somos una asesoría de relocation, no una gestoría. La distinción no es jurídica ni cosmética: cambia lo que vas a tener que hacer con tus propias manos, y es mejor saberlo antes de pagar que descubrirlo después.
Visado, NIE, empadronamiento, cuenta bancaria, homologación de títulos, alta de suministros. Explicamos qué hace falta, en qué orden va, qué piden en cada ventanilla y cuál es el error que obliga a empezar de nuevo. Quien los presenta eres tú. Si aparece un problema por el camino —un banco que se niega, un documento que no sirve—, entramos a resolverlo contigo.
Aquí no acompañamos: hacemos. Montamos el expediente, negociamos con el propietario, dejamos el seguro de impago aprobado y el contrato firmado a tu nombre antes de que vueles. Podemos prometerlo porque es producto propio, y no un trámite administrativo que depende de terceros.
«Los trámites se acompañan; la vivienda se resuelve.»
Una conversación sobre tu caso concreto: qué vía legal te encaja, qué tienes ya, qué falta y en qué orden. Salimos de aquí con un plan realista de tiempo y de dinero — y si tu caso todavía no cuadra, lo oyes en la consulta en vez de descubrirlo con el servicio ya contratado.
Si ya sabes la ciudad, partimos de ella. Si no lo sabes, lo decidimos juntos: cruzamos presupuesto, trabajo, clima y cuestiones prácticas como el colegio o la cercanía de un aeropuerto, y proponemos las ciudades y los barrios que tienen sentido para tu caso.
Montamos el expediente que el propietario y la aseguradora necesitan ver, negociamos, dejamos el seguro de impago aprobado y el contrato firmado a tu nombre. Vuelas sabiendo la dirección donde vas a dormir la primera noche.
Luz, agua, gas e internet dados de alta. Y la hoja de ruta de los trámites de llegada en el orden que funciona: empadronamiento, cuenta bancaria, seguro de salud, matrícula escolar. Acompañamos cada paso, en tu idioma.
No limitamos el servicio a una lista de ciudades. Si ya has decidido a dónde vas, trabajamos allí. Y si aún no lo has decidido, esa es una de las cosas que resolvemos contigo — es más habitual de lo que parece llegar con la decisión del país tomada y la de la ciudad en el aire, porque decidir sin conocer el terreno es genuinamente difícil.
Dicho esto, hay cuatro nombres que se repiten entre quien llega de fuera, por la combinación de clima, comunidad internacional ya establecida y coste de vida bastante más razonable que Madrid o Barcelona: Valencia, Alicante, Tarragona y Reus. Comparamos las opciones ciudad a ciudad en nuestro artículo sobre las mejores ciudades para vivir en España, y el presupuesto real de cada una en el de coste de vida en España.
Publicamos los precios porque comparar debería ser fácil. Hay tres escalones, y el primero es gratuito.
El pago es único. Abonas el importe total en el momento en que aceptas el presupuesto y, a partir de ahí, el proceso se pone en marcha. Sin cuotas, sin cobros posteriores y sin sorpresas a mitad de camino.
Tiene sentido para quien tiene un proceso migratorio real en marcha y recursos para instalarse. Trabajamos con un mínimo orientativo en torno a 12.000 €, sumando la reserva de instalación y lo que cada vía legal exige acreditar. La cifra varía según la ciudad y la composición familiar, así que no es una regla rígida — es una referencia para que puedas calibrar antes de gastar dinero en una consulta.
No tiene sentido —y lo decimos en la consulta, sin rodeos— para quien cuenta con encontrar empleo en España para sostenerse desde el primer mes, ni para quien está en una fase de exploración sin fecha. En esos casos lo que ayuda de verdad es planificar, y eso es lo que hacemos: decimos qué falta y volvemos a hablar cuando tenga sentido.
Lo que no prometemos: aprobación de visado, plazos de la administración ni resultados que no están en nuestras manos. Nadie puede prometer eso con honestidad, y desconfía de quien lo prometa. Lo que sí prometemos es la vivienda —porque es producto nuestro— y una respuesta franca sobre el resto.
Más dudas respondidas en nuestras preguntas frecuentes sobre vivir en España.
Rellena el formulario y Suelen mira tu caso. Si no tiene sentido ahora, lo vas a oír — y también qué falta para que lo tenga.
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